domingo 22 de junio de 2008

Historia de America

COLEGIO DE ECONOMISTAS DEL PERU
COMITE EJECUTIVO NACIONAL


Lima, 6 de Diciembre de 1999

Nabor García García,
Embajador de España en el Perú.
Lima, Perú.

Señor García:

Como es de conocimiento publico, desde hace algún tiempo el gobierno español que usted representa está empeñado en preparar la "celebración" del quinto centenario del "descubrimiento" de América a la que en un primer momento se le denominó "encuentro de dos culturas" para luego cambiarle por el "encuentro de dos mundos" cuando fue obvio que el rótulo anterior era del todo desvergonzado. De todos modos, el año fue el inicio de un prolongado desencuentro de nuestros mundos y culturas.

El hecho es que en clamoroso despropósito, su gobierno se propuso efectuar una irrespetuosa y dolida "celebración" de la invasión y agresión sin antecedentes en la historia de la humanidad, que España emprendió contra nuestro pueblo desde el momento que Cristóbal Colón pisó tierras Americanas en 1492. En su absurdo empeño, el gobierno de su país ha anunciado que durante 1992 efectuará una serie de festividades, ferias, corridas de toros, peleas de gallos y reuniones fastuosas, en "homenaje" a los trágicos acontecimientos que desde el punto de vista humano, no hay nada de que podríamos regocijarnos pues en su curso se llevaron a cabo acciones que no pueden menos que reforzar nuestro propósito de actuar de modo que nunca más se repitan los terribles crímenes por los que la desenfrenada codicia, la intolerancia sin límites y el afán de dominio, dieron lugar al aniquilamiento de millones de personas, y a que logros formidables de las más altas civilizaciones humanas, fueran pisoteadas por obra de la barbarie, la ignorancia brutal y primitiva de los invasores españoles.

Pero no solo debe renovarse nuestra determinación dirigida a que no vuelvan a producirse hechos similares sino que en una recta actitud orientada a curar viejas heridas ocasionadas por el colonialismo, el actual Comité Ejecutivo del Colegio de Economistas del Perú, considera del todo imperativo emprender sustantivas reclamaciones referidas a algunos reinvidicaciones históricas que no podemos pasar por alto sin agraviar nuestra honrosa condición de peruanos.
Es precisamente por eso que hemos acordado constituir un Comité Permanente de Reclamaciones Históricas del Período Colonial constituido por las siguientes personas:

-Dr. Virgilio Roel Pineda (Presidente Decano del CEP)
-Dr. Carlos Lazo García (Director de la Escuela de Historia de la U.N.M. de San Marcos)
-Dr. Hernán Amat Olazábal (Ex Rector de la U.N. Santiago Antúnez de Mayolo de Ancash)
-Dr. Alberto Bueno Mendoza (Director de la Escuela de Arqueología de San Marcos)
-Dra. Nadeira Barahona (Ex Decano de la Facultad de Educación de la U.N.M. de San Marcos)

La Comisión constituida del modo que hemos anotado deberá emprender acciones reinvidicativas de carácter histórico en torno a los puntos que determine como resultado de sus propias investigaciones, sin que para ello precise de mandatos del CEN o del CEP porque a partir del presente, su desenvolvimiento no será dependiente de sus propósitos y de la decisión de sus propios integrantes. No obstante, el Comité Permanente de Reclamaciones Históricas del Período Colonial tiene el encargo de plantearle al gobierno y reino de España cuatro reclamaciones de carácter histórico que son las siguientes:

PRIMERA RECLAMACIÓN: EL RESCATE DEL INCA ATAHUALPPA

El origen de esta reclamación ésta en el hecho siguiente: Luego que fuera secuestrado en una emboscada traidora, el Inca Atahualpa convino con el español Francisco Pizarro que sería puesto en libertad a cambio de un cuantioso rescate, pues mientras el Inca ejercía como gobernante del Tawantinsuyo, Pizarro poseía un documento otorgado por la corona española que le daba plena representación del Estado español. El compromiso asumido por ambos tenía en consecuencia todas las características de un Tratado Internacional que comprometía a dos Estados. Atahualpa procedió a cumplir la parte que le correspondía del compromiso puesto que entregó a sus captores mucho más oro y plata que lo pactado y de cuya quinta parte se benefició el propio rey de España. En cambio, Pizarro no solo incumplió su compromiso sino que en un acto de villanía sin límites, asesino públicamente a Atahualpa en la plaza de Cajamarca. El crimen cometido contra el Inca debió haber dado lugar a la devolución de la totalidad del rescate pero no sucedió así, de manera que en los hechos el valor del rescate se transformó en una deuda que tiene la corona española con el Perú actual heredero junto con Bolivia y Ecuador del Tawuantinsuyo.

Para establecer el valor del rescate pagado por Atahualpa el CEN de la Orden Profesional de los economistas solicitó al Dr. Carlos Lazo García, Director de la Escuela Académico-Profesional de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que nos diera razón sobre el punto a partir de su formación altamente especializada. Respondiendo a nuestro requerimiento el Dr. Lazo García nos informó literalmente lo siguiente: "El monto que este rescate ascendió en cifras oficiales fue de 1.326.530 de buen oro de cuenta pesos de 22 y 1/2 quilates y 450 maravedí de valor. Pesos de 937.5 milésimos. En plata el rescate alcanzó los 51119 marcos de plata blanca o de ley marcos de 11 dineros 4 gramos y 2210 maravedí de valor. Marcos de 930.5 milésimos." Los valores que el Dr. Lazo García alcanzó son los que oficialmente le fueron alcanzados al rey de España y que sirvieron para que pudiera fijarse la quinta parte que le correspondió del rescate al soberano peninsular. Es sabido que los de Pizarro falsearon las cifras rebajándolas para beneficiarse más todavía con partes mayores del tesoro Atahuallpista por la vía del fraude, como lo dejaron sentado por escrito personas que estuvieron presentes tanto en el recuento como en la fundición de las piezas entregadas por las autoridades tawantinsuyanas. El Dr. Lazo ha preferido pasar por alto esas valuaciones para no dejar margen a debates que podrían distraer la atención que debe centrarse en el pago del adeudo español, y esa es la causa por la que ha optado por la valuación oficial. De nuestra parte, hemos tenido que resistirnos a nuestros deseos de valorizar los objetos entregados como obras de arte, o como medios de observación científica o como objetos ceremoniales, debido a que eso habría dado lugar a que el gobierno peninsular optara por distraer la atención pública por el camino de ponerse a discutir la validez de nuestras estimaciones, así es que hemos asumido los cálculos del maestro aunque por ello el valor del rescate resulte siendo enormemente menor que el registrado oficialmente por los contadores reales de España. Una vez que asumimos las cifras del Dr. Lazo García procedimos a pedirles a los economistas Aurelio Valdez Caro (Con registro No. 2825 del Colegio de Economistas de Lima) y Gustavo Chávez Villacorta (con registro No. 3034 del CEL) para que calcularan en dólares norteamericanos el valor del rescate del Inca lo que efectivamente hicieron mediante el procedimiento que sigue:

1º. Transformaron los pesos de oro y plata en onzas trío.
2º. Valuaron en dólares actuales las onzas troy de oro y plata obtenidos.
3º. Al valor obtenido le aplicaron el más bajo tipo de interés oficial vigente en la colonia (el 4 por ciento de interés simple) hasta 1824 fecha de la independencia.
4º. De 1824 al presente le aplicaron el tipo de interés preferencial más bajo que emplea el Fondo Monetario Internacional (4 por ciento de interés compuesto).
5º. Se tuvo el valor tanto del principal como de los intereses de adeudo español.

Siguiendo los pasos que se indican, los miembros de nuestra orden a quienes solicitamos su colaboración fijaron la deuda que por concepto del rescate de Atahualpa tiene el gobierno español con el Perú, al 24 de octubre de 1991, en $599.407.539.429.95 (QUINIENTOS NOVENTA Y NUEVE MIL CUATROCIENTOS SIETE MILLONES QUINIENTOS TREINTA Y NUEVE MIL CUATROCIENTOS VEINTINUEVE 95/100 DÓLARES.

SEGUNDA RECLAMACIÓN: REBAJA SECRETA DE LA FINEZA MONETARIA DE LAS ACUÑACIONES EFECTUADAS EN LA CASA DE LA MONEDA DE LIMA EN TIEMPOS DE CARLOS III

Los antecedentes de esta reclamación se basan en el hecho de que en 1771el rey Carlos III de España mandó a rebajar el contenido metálico tanto de los reales como de los escudos acuñados en la ceca limeña, orden real que volvió a repetirse en 1786 con la expresa indicación de que toda esa inmensa falsificación fuera realizada con el pueblo peruano, que debió adquirir una moneda intrínsecamente subvaluada pero que era manejada en su valor nominal. Como la operación fue dolosa no puede inscribirse entre las obligaciones tributarias de nuestra población y por tanto, es una deuda pendiente de pago por la corona española en beneficio del Perú. El importe de la falsificación dispuesta por el rey español ha sido calculado también por el Dr. Lazo García quien lo consigna en su informe literalmente de la siguiente forma: "En plata el monto de esa exacción secreta llegó a 361.166 marcos de dinero 20 gramos (902.7 milésimos). En el caso de los escudos de oro la primera rebaja produjo una cuota extraordinaria de 1104 marcos de 22 quilates de 2 y 1/2 gramos, mientras que la segunda rebaja dio origen a una cuota de 6163 marcos de 21 quilates. Los marcos de plata indicados equivalen a 75.007.25 kilogramos de plata pura..." Para establecer el valor actual de esas operaciones que deben en ser entendidas como un adeudo de la corona española al Perú, los economistas Valdez Caro y Chávez Villacorta efectuaron las mismas operaciones que en el caso del rescate de Atahualpa conversión a onzas troy de la sustracción en oro y plata, su valuación en dólares y cálculo de los intereses durante la colonia y la república a los tipos de interés más bajos. Al final obtuvieron la cifra total de este adeudo (principales más intereses) al 24 de octubre de 1991, montante a U.S. $ 38.568.783.428.26 (TREINTA Y OCHO MIL QUINIENTOS SESENTA Y OCHO MILLONES SETECIENTOS OCHENTA Y TRES MIL CUATROCIENTOS VEINTIOCHO 26/100 DÓLARES.

Como en el caso anterior, le pedimos formalmente que la cifra anterior la haga del conocimiento de su gobierno para que disponga lo que corresponda y se pague al Perú la mencionada cantidad, en cancelación de esta deuda pendiente con la misma presteza con que el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige a los países explotados que paguen a las regiones industrializadas del planeta.

TERCERA RECLAMACIÓN: DEUDA CONTRAÍDA POR LA CORONA ESPAÑOLA CON LAS COMUNIDADES INDÍGENAS.

Esta reclamación se vincula al proceso de la reestructuración de las comunidades indígenas en la época colonial a partir de los Ayllus prehispánicos que fueron objeto del criminal proceso de su reducción en poblados semi rurales. En los tiempos tawantinsuyanos esos excelentes núcleos humanos vivieron en las condiciones de una economía de la abundancia expresada en los grandes depósitos o kolkas siempre repletos; a estos grandes depósitos le sucedieron en la colonia las cajas de comunidad en que se depositaban los excedentes que tenían luego de pagar todas sus obligaciones. El eficiente funcionamiento de las comunidades se expreso tempranamente en que las cajas de su propiedad llegaron a contar con recursos crecientes, con el efecto de que se despertó la codicia real cuyos déficit financieros eran obviamente crónicos. A partir de esas dificultades es que el rey concibió la idea de tomar en la forma de créditos forzados los depósitos acumulados en las cajas comunales para cubrir sus insuficiencias fiscales, lo que hizo por obra de dos cédulas reales (dadas el 20 de Setiembre de 1586 y el 12 de febrero de 1588) por las que se ordenó la intervención de las cajas de comunidad por la Tesorería Real de Lima que reconoció formalmente un adeudo por cada una de esas apropiaciones forzosas. Según informaciones que nos ha proporcionado el Dr. Lazo García, en 1774 el fiscal de la Audiencia de Lima Juan Ortiz de Foronda, estableció que la corona madrileña debía a las cajas de comunidad una considerable cantidad, lo que puntualiza textualmente el Dr. Lazo del modo que sigue: "Un millón de pesos de 8 reales (de ley 11 dineros y 1/68 de talla) equivalen a 24.808.936 kilogramos de plata pura..." Teniendo estas cifras primordiales, los economistas Valdez Caro y Chávez Villacorta procedieron a calcular el valor de esta deuda y de su interés sumados de la misma manera que en los dos casos anteriores, lo que les permitió establecer el adeudo actual en dólares de la corona española a las comunidades indígenas peruanas, al 24 de octubre de 1991, que llega al monto de USA$ 9 098,276,909.73 (NUEVE MIL NOVENTA Y OCHO MILLONES DOSCIENTOS SETENTA Y SEIS MIL NOVECIENTOS NOVENTA 73/100 DÓLARES.

Para este caso, también solicitamos formalmente que haga saber a su gobierno la cifra anterior para que proceda a pagar a las comunidades indígenas por concepto de los fondos que les fueron tomados a sus antiguas cajas comunales, a título de préstamos oficiales los cuales nunca les fueron ni siquiera amortizados. La relación de las comunidades a las que deberá efectuárseles el correspondiente pago va como un anexo que acompaña esta comunicación. Vale puntualizar que la presteza que le exigimos a su gobierno en el cumplimiento de sus obligaciones de pago de esta deuda, no es menor que la dureza que el FMI emplea para exigirnos a nosotros que cumplamos estrictamente con sus imposiciones en relación con nuestros adeudos.

CUARTA RECLAMACIÓN: EL PERDÓN HUMILDE Y AUTENTICO QUE LA CORONA REAL ESPAÑOLA DEBE PEDIR AL PUEBLO PERUANO POR LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD Y POR EL INMENSO GENOCIDIO QUE COMETIERON LOS HISPANOS EN SU AGRESIÓN INVASORA DEL SIGLO XVI

Es del todo meridiano que las nuevas rutas marítimas ampliaron las perspectivas de las culturas que se habían ido desarrollando en ámbitos únicamente continentales, y que a partir del siglo XVI pudieron desenvolverse en un escenario universal. Este paso, que debió constituir un puente de aproximación entre todos los pueblos de la tierra se convirtió no obstante en una agresión brutal que degeneró en unos maestros universitarios en ejercicio: El Dr. Hernán Amat Olazábal arqueólogo de una ejecutoria relevante que ejerció con gran lucimiento el rectorado de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo de Huaráz, y que hoy dirige el ordenamiento del material bibliográfico de las especialidades sociológicas de la Universidad Nacional Mayor de San marcos, y el Dr. Alberto Bueno Mendoza, arqueólogo también muy destacado que hoy dirige la Escuela A.P. de Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

El Dr. Hernán Amat ha tenido la gentileza de alcanzarnos un informe especial sobre este punto al que ha titulado "El exterminio de Incas e invasión española" que acompañamos a esta comunicación. En dicho trabajo, el Dr. Amat Subraya con documentación suficiente que "los españoles siempre fueron recibidos amistosamente por los Incas y en muchos casos adorados como dioses" agregando que "Betanzos, profundo conocedor de las costumbres, la lengua y el espíritu de los Incas, afirma que el mismo recibimiento se le tributó a Pizarro y a su bando de forajidos." En respuesta a esta cordialidad inigualable el Dr. Amat nos dice que el invasor hispano se mostró constantemente agresivo, mendaz y depredador añadiendo que "la rapacidad y crueldad de la que hizo gala el invasor español supera en mucho a sus análogos. No cabe la menor duda que desde los lejanos tiempos toda la historia de los pueblos de la península ibérica se distingue por un marcado rasgo de crimen y crueldad. La herencia manifiesta de brutalidades y ferocidades que vienen desde las guerras intestinas del siglo XV en Castilla y Aragón como espantosos actos que fueron llevados a América. Las crueldades y ferocidades cometidas por los españoles contra los nativos fueron y serán algo indescriptible. Por ejemplo, los perpetrados por españoles después de la marcha de Cortés hacia Honduras fueron patéticos y sin embargo, quedaron empequeñecidas por los acontecimientos registrados en el transcurso de las guerras civiles en el Perú." La crueldad magnificada de los españoles se tradujo en un inmenso genocidio llevado a cabo desde las primeras incursiones de Cristóbal Colón. Eso es lo que nos dice y enseña el maestro Amat, quien entre otras cosas, nos relata a manera de ejemplo la incursión hispana a Méjico de un modo que nos parece pertinente transcribir en forma íntegra lo que el Dr. Amat afirma: "La incursión de los españoles en Méjico evidencia una vez más la crueldad y ferocidad de los soldados, su rapacidad, su falta de disciplina y su carencia de moral. Consignaremos sólo dos casos relevantes: La matanza de Choluela y la del Templo Mayor en Tenoctitlán. Hernán Cortés en su carta al rey de España se jacta al decir que en Choluela "démosle tal mano que en cuatro horas murieron más de tres mil hombres" y Bernal Díaz del Castillo insensiblemente dice: "se les dió una mano que les acordará para siempre porque matamos muchos de ellos." Choluela era un centro religioso muy importante y una ciudad muy rica. Estaba dedicada al culto de Qutzalcoatl y tenía la pirámide Azteca más alta con 120 gradas. Hernán Cortés señala haber contado "cuatrocientos treinta y tantas torres en dicha ciudad." Bartolomé de Las Casas expresa un juicio más severo sobre este genocidio afirmando que "los españoles acordaron hacer allí una matanza para sembrar su terror en todos los rincones de aquélla tierra." Los cinco o seis mil "indios" solicitados por Hernán Cortés para que llevaran cargas llegaron desnudos, "en cueros solamente cubiertas sus vergüenzas y con unas redecillas en el hombro con su pobre comida y allí los españoles los mataron a espada y lanza sin que ninguno pudiera escapar. A todos los señores que eran más de ciento y tenían atados, mando al capitán quemar y sacar vivos en los palos hincados en la tierra." Así en forma rigurosa, el Dr. Amat nos muestra la conducta constante del criminal invasor español consistente en la búsqueda del dominio sobre el poblador nativo de América. Así se comportaron los invasores y criminales hispanos según nos dice el Dr. Amat, Director de la E.A. Profesional de Arqueología de la Universidad Mayor de San Marcos. También, el Dr. Alberto Bueno Mendoza quien a nuestro requerimiento nos ha alcanzado el informe "Exterminio de la población Inca en el Perú durante la invasión española" en el que luego de revisar los estudios que existen sobre la cuestión del aniquilamiento de nuestra población por invasores extranjeros nos dice resumidamente lo que sigue:

Es realidad evidente durante el siglo XVI que la población autóctona del Tawantinsuyo disminuyó de manera significativa igual que en los otros territorios del Continente Americano. Hacia 1570 la población andina quedó reducida a 1.300.000 habitantes y quizás a unos 2.000.000 en ámbito Sudamericano hacia 1580-1600 es decir a menos del 15% de la cantidad que había sido sólo medio siglo antes. La despoblación de la costa alcanzó ribetes dramáticos y para 1560 no llego ni al 5% de la que habría sido anteriormente para estos años, lo que la costa central albergara solo al 4.5% de la población que había tenido en 1520 y la costa sur incluso quedó reducida a un porcentaje menor. El mismo Dr. Alberto Bueno concluye su informe haciendo la afirmación terminante que transcribimos referida a lo que acertadamente denomina desencuentro: "Este desencuentro no fue derrota para los nativos sino que constituyó un genocidio de hombres, mujeres y niños entendido como resistencia frente al invasor criminal. Así mismo la destrucción de sociedades oriundas, el arrasamiento de técnicas y artes, el vilipendio de conocimientos autóctonos, la esclavización y persecución de ideas originarias, exilio de sus pueblos en su propia tierra y otras barbaridades cometidas, son signos redivivos de la resistencia auténtica practicada por hombres, mujeres y niños nativos frente al criminal e invasor español."

Le hemos hecho la anterior exposición Señor Embajador, para puntualizar un hecho que en nuestro concepto es inconmovible y es el siguiente: los invasores hispanos vinieron a estas tierras en donde fueron acogidos excepcionalmente y en respuesta a esta desmesurada cordialidad, los nativos fueron agredidos a traición y nuestro pueblo fue sometido a un feroz genocidio motivado por la codicia más primitiva y ruin como por un desmesurado afán de dominio. Durante la colonia española, los crímenes contra nuestra población continuaron hasta el punto de que sus efectos continúan a pesar de que los administradores peninsulares ya no vienen a nuestras tierras con las mismas encomiendas de esa época, sino con otras de acuerdo a los tiempos actuales. Los males son del pasado pero no han muerto del todo. Es preciso una reparación de parte de su gobierno la que debe consistir en que la corona española pida un humilde y auténtico perdón por los crímenes y sufrimientos que hizo padecer a nuestro pueblo; perdón sobre todo por los millones de muertos que ya no están con nosotros pero que son nuestros venerables antepasados. La historia es una inagotable fuente de enseñanza que señala los orígenes de muchos logros que debemos preservar, pero también de grandes males, muchos de los cuales han abierto profundas heridas que debemos cerrar en nombre de una dignidad propia de los pueblos. Cerrar muchas heridas aun abiertas en los costados del Perú es una obligación de la corona española porque fueron inferidas para beneficiar al rey español.
Un buen momento para que eso ocurra es obviamente el quinto centenario de la venida de las primeras unidades navales ibéricas a tierras americanas, que será rememorada el próximo año de 1992. Este pedido de perdón del rey de España no es nada nuevo para él que ya pidió perdón al gobierno de Holanda, por las tropelías cometidas el siglo XVI por los tercios españoles en los Países Bajos y volvió a hacerlo ante los representantes de los pueblos árabes cuando se realizo en el país ibérico, la reunión de delegados de árabes y españoles en conmemoración de la expulsión de los musulmanes que vivían desde siglos atrás en tierras hispánicas y que fueron echados por la intolerancia de los reyes castellanos en el Siglo XVI. El pueblo peruano y otros de América merece un pedido de perdón no menor al que su monarca les pidió a los pueblos árabes y holandés no solo porque el Perú es un país digno como todos los demás, sino también porque las tropelías acá, devinieron en genocidios los que a su turno sobrepasan inconmensurablemente a las padecidas por los holandeses en el pasado y obviamente a la expulsión de los árabes de las tierras ibéricas.

RESUMEN DE LAS RECLAMACIONES

Para terminar, Señor Embajador de España en el Perú, vamos a concretar resumidamente las reclamaciones que le formulamos:

A. Reclamaciones Pecuniarias

En estas no se hallan incluidas ni los saqueos, depredaciones y latrocinios cometidos por los invasores ni tampoco lo están los enormes tributos y exacciones que por centenarios se aplicaron a nuestros mayores y por ahora, tampoco los gastos y las reparaciones de las guerras por la independencia (que es una cuenta que no debemos olvidar) sino solamente tres reclamaciones puntuales que son:

- El rescate del Inca Atahualpa: $ 599.407.539.429.95
- Rebaja secreta de la fineza monetaria de las acuñaciones efectuadas en la Casa de Moneda de Lima en tiempos de Carlos III: 38.568.783.428.26
- Deuda contraída por la corona española con las comunidades indígenas: 9. 098.276.990.73 TOTAL DE LO ADEUDADO POR ESPAÑA: $ 647.074.599.848.94 o en letras: SEISCIENTOS CUARENTA Y SIETE MIL SETENTA Y CUATRO MILLONES QUINIENTOS NOVENTA Y NUEVE MIL OCHOCIENTOS CUARENTA Y OCHO 94/100 DÓLARES.

B. Reclamación Moral:

Esta se contrae a una exigencia de perdón humilde y auténtico del rey español a todo el pueblo peruano por los genocidios, las tropelías, maltratos, vejaciones y abusos sin fin cometidos por los invasores hispanos contra nuestro gran pueblo Inca. Reclamamos que medite sobre el contenido de esta comunicación y sobre la justeza moderada de nuestras exigencias, para luego cursársela formalmente a su gobierno en Madrid de forma que tome todas las disposiciones del caso para que se atienda nuestros reclamos obviamente apropiados y adecuados.

POR EL COMITE EJECUTIVO NACIONAL DEL COLEGIO DE ECONOMISTAS DEL PERÚ

Dr. Virgilio Roel Pineda, Dr. Félix Pacheco Linares,
Decano Nacional del Colegio Secretario General del CEN
de Economistas del Perú. del CEP.



Publicaciones La Verdad (2004)